¿Botox para el Poker? Un Error que Está de Moda

Botox en mujer

Los jugadores de poker buscan mejorar sus resultados haciendo todo lo posible, pero aunque ha atraído a varios seguidores, el botox no ofrece ninguna solución ni ayuda a los jugadores.

Que el mundo va por modas no es ninguna novedad y que en muchas ocasiones muchas personas realizan actos o se visten de determinada manera debido a estas tampoco lo es, pero en determinadas circunstancias hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos ya que cualquier acción realizada en el presente puede repercutir negativamente en el futuro.

La última moda de la que tenemos constancia es el botox para ocultar los sentimientos y tener una cara de poker perpetua que impida a los rivales conocer tus cartas y tus intenciones. Realmente el botox hace tiempo que es conocido como técnica de rejuvenecimiento ya que elimina arrugas, aunque en muchos casos no se indican las posibles contraindicaciones que esto conlleva.

El botox puede ser un peligro

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de hablar de la toxina botulínica, la usada en tratamientos de botox, es que es un veneno y como tal puede ser realmente peligroso, incluso es considerado arma biológica de destrucción masiva estando prohibido su uso como tal en la convención de Ginebra.

Por supuesto que su uso médico es seguro y está permitido tanto como medicamento como al hablar de producto de belleza. La parálisis que ofrece el botox puede ayudar a evitar o a disminuir los síntomas de algunas enfermedades neurológicas, así como ayudar a eliminar arrugas y a rejuvenecer el rostro pero, ¿merece la pena el botox?

La respuesta es que merece la pena cuando es utilizado como tratamiento de enfermedades según hemos nombrado, pero utilizarlo como producto cosmético no suele ser una buena opción, aunque su uso se está extendiendo debido a la sociedad en la que vivimos, un mundo en el que prima la “belleza” por encima de todo.

El botox en el poker

Son ya varios los jugadores que han recurrido al “pokertox” (botox pensado en el poker) para mejorar sus resultados en el poker en vivo, aunque casualmente no hay ningún jugador profesional ni conocido que se haya dejado embaucar por esta nueva moda. Las razones de ello es que a pesar de lo que se pueda pensar, no ofrecería beneficios a los jugadores que se inyecten botox.

Cara de Poker Griffin2

A simple vista el botox podría ofrecer al jugador la posibilidad de mantener la conocida “cara de poker” en todo momento tal y como asegura el impulsor del pokertox, el médico Jack Berdy, evitando que los rivales puedan analizar sus gestos y por tanto le darían ventaja ya que le permitiría ocultar mejor la jugada que tiene, pero al analizar un poco más en profundidad esto podemos observar dos razones por las que el botox no proporcionaría ninguna ventaja a quien recurriese a él.

La primera de ellas es que el lenguaje en el poker no solo se corresponde a la cara, sino que el jugador también realiza otra serie de gestos y movimientos, así como comentarios o la inflexión de la voz, que pueden delatarlo ante un jugador observador, esto quiere decir que aunque gracias al botox el jugador pudiese tener una cara de poker perfecta, probablemente no sería suficiente ante los rivales más experimentados.

La segunda razón es que a pesar de lo que los partidarios de utilizar el botox en el poker puedan comentar, este no ayuda a eliminar completamente la expresión facial, sino que el jugador seguiría realizando muecas o pequeños gestos que podrían ayudar al rival a deducir su jugada. El botox disminuiría la visibilidad de estos, pero cualquier jugador experimentado continuaría extrayendo información a pesar del botox.

Una última sugerencia

Mi consejo personal sería no recurrir al botox para intentar conseguir mejores resultados en el poker ya que aunque sea un procedimiento sencillo, los riesgos que conllevaría y los posibles efectos secundarios serían más importantes que los beneficios que otorga.

Lo ideal sería analizar los posibles vicios, gestos, muecas y tics que se tengan para difuminarlos con trabajo o incluso para aprovecharse de ellos utilizándolos en otras circunstancias a las que hay cuando estos suelen aparecer, consiguiendo mentir al oponente y haciéndole ver que tienes una jugada muy distinta a la que realmente posees.

En definitiva, consigue un resultado mucho mejor un jugador que haya aprendido a controlar sus “debilidades” hasta convertirlas en su punto fuerte que aquel que ha intentado ocultar dichos gestos y expresiones recurriendo al botox.

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