Ladrones, jugadores y estafadores: Bob Stupak, el Titanic de Las Vegas

bob stupak

Uno de los hombres más importantes en la historia de Las Vega fue Bob Stupak. Recordamos la historia de este mito que puso a la Ciudad del Pecado en el mapa.

Bob Stupak llegó a Las Vegas en la década de los 70, pero aún así llegó a convertirse así mismo en una leyenda. Fue dueño del Bill Casino Vegas World, introduciendo juegos como la Ruleta Polaca, los dados y diseñó el exitoso paquete turístico de Las Vegas.

Después de todo eso, sobrevivió a un espectacular accidente de moto, pero acabó arruinado con la construcción de la Torre Stratosphere. Esta es una historia de uno de esos hombres que hizo de Las Vegas lo que es hoy día: El lugar más loco de la Tierra.

"En una Era donde las empresas depositaron públicamente su confianza en el sello USDA Grade A, en un momento donde los jugadores más notorios habían comenzado a postularse como los viejos de la sociedad de Casinos de Las Vegas, Bob Stupak todavía seguía rompiendo neones en las calles, con grandes ideas, grandes apuestas y una bocaza"

John Smith "El Auge y la Caída de Bob Stupak y la Torre Stratosphere de Las Vegas"

titanic

Cuando Steve Wynn se dispuso a dar a Las Vegas una capa algo más que lujosa, la imagen brillante de los años 80, también quiso hacer una declaración: los tiempos de la gente como Bob Stupak se habían acabado en la Ciudad del Pecado.

El propietario del Casino Vegas World era un descendiente de polacos. Tuvo poca educación y muchos menos modales, y trajo esa cultura basura a Las Vegas. Pero Stupak también fue el tipo de hombre que puso a Las Vegas en el mapa. No sería sin luchar.

Bob Stupak nació en el año 1944 en Pittsburgh, una ciudad industrial en Estados Unidos. Su familia se ganaba la vida mediante la organización de juegos de apuestas, especialmente de los dados.

Su padre, Chester, fue una persona importante en la industria del juego en Pittsburgh hasta 1991, más o menos lo que había estado el multimillonario y filántropo, Andrew Carnegie, en la industria del acero.

Como consecuencia, Stupak tuvo que aprender, desde bien pronto en su vida, sobre los juegos de azar, pese a que no los entendiera completamente. "Cuando era niño pensé, 'esto es lo que la gente mayor hace', tirar los dados contra la pared".

Bob Stupak comenzó su carrera de la misma manera que lo hicieron otros muchos en la industria del juego. Dejó la escuela y trabajó en numerosos sitios. Con episodios inesperados, por supuesto. Por ejemplo, como cantante llamado Bobby Star. Tuvo ocho singles antes de que su compañía discográfica lo dejara.

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Depués, el "Maverick Polaco" se centró en otra cosa, y se convirtió en piloto profesional de carreras en moto. Consiguió ganar varios trofeos, pero posteriormente tuvo un accidente que le costó la fractura de sus dos piernas. Años después, su pasión por las motos casi le cuesta la vida.

A los veinte años, Stupak decidió darle la espalda a América e irse a Australia. Se casó dos veces y comenzó con un pequeño pero exitoso negocio. Pero esto no era suficiente para Stupak. Quería su propio casino y tenía que estar en Las Vegas.

Así que se marchó allí en 1971, logró reunir todo su dinero, tomó prestado algo de los amigos de su padre y compró una pequeña parcela de un parking. En 1974 abrió el "Mundialmente Famoso Museo del Juego de Bob Stupak". Se convirtió en un chiste, ya que el nombre del museo era probablemente más largo que el propio edificio.

La aventura de Stupak salió horriblemente mal, sin embargo, prácticamente dos meses después de su inauguración, un incendio hizo que todo el edificio ardiera en llamas. Pero Stupak quería más. Pidió prestado otro millón de dólares y abrió el Casino Vegas World.

Fue una mofa porque no estaba en la avenida principal de Las Vegas, en una zona con un alto índice de criminalidad. Se decía que no tendría ninguna posibilidad. Pero Stupak era un vendedor brillante. Introdujo juegos inusuales como la Ruleta Polaca, los dados, Exposure 21 y Experto. Además, el Casino aceptaba apuestas enormes, y a veces la balanza se inclinaba a favor del cliente solo para mantener viva la acción.

Entonces, al Maverick Polaco se le ocurrió otra idea brillante. Inventó un programa para atraer a la clase media estadounidense, con paquetes de ofertas increíbles. Stupak tenía un par de ases bajo la manga. Por ejemplo, regalaba cuatro postales divertidas a cada comprador de los paquetes, para que estos pudieran enviarla a amigos y familiares. Stupak incluso proporcionaba sellos y un buzón especial en el vestíbulo del hotel. Por supuesto, no le dijo a nadie que copiaría las direcciones de las postales para utilizarlas para su publicidad.

De este modo, se las arregló para tener más de 15.000 direcciones al mes. Stupak llevó el concepto de paquetes turísticos a un nivel completamente nuevo. Convirtió un Casino Resort de cien habitaciones y de un millón de dólares, en un castillo con mil habitaciones y una facturación de cien millones de dólares.

El magnate de Casinos, Steve Wynn, observaba con desprecio al emergente polaco. El Luna Rock Buffet fue nombrado como el peor en Las Vegas, y el Casino, presuntamente, olía a sudor, vómito y humo.

Stupak era dueño de un palacio de basura con ofertas irresistibles. El negocio funcionó tan bien que Stupak decidió convertirse en jugador de poker profesional a principios de los 80. Incluso contrató a Puggy Pearson como entrenador, y al menos ganó un brazalete de las WSOP en 1989. Catorce años después, también llegó a la mesa final del WPT LA Classics.

stratosphere tower

Ya en 1983, utilizó su afición y su estatus de famoso para comercializar Vegas World. Organizó un evento de poker llamado "Copa América", y prometió al ganador su Rolls Royce personal, en caso de que le ganaran en un heads-up. Se las arregló para mantener su coche y para ganar, más tarde, 500.000 dólares venciendo al ordenador ORAC.

En el mismo año, Stupak se presentó para Alcalde de Las Vegas. De todos los candidatos, obtuvo el segundo lugar en la votación. Eso supuso un gran impulso para su ego, poniendo su retrato no solo en las paredes, sino también en las alfombras y en los vasos de cóctel. Había carteles por todos sitios en Las Vegas con la cara sonriente de Stupak, y con la consigna de que sus juegos eran fáciles de superar ya que eran ofrecidos por un "polaco".

Pero su proyecto más ambicioso se quedó parado delante de Stupak. A finales de los 80, Stupak vio lo que estaba sucediendo en el Sahara en la calle, y se dio cuenta de que muchas personas iban allí simplemente debido a su gran y colorido toldo, entrando luego en el casino.

Vegas World, por otro lado, no tenía clientes ocasionales. El 80% de las personas que iban allí habían conseguido una generosa oferta a través de los paquetes. Entonces, Stupak viajó a Sydney para visitar a su hija. Se dirigió hacia el mirador y pagó la entrada de cinco dólares para tomar el ascensor hasta la última planta. Cuando se enteró de que 20.000 personas usaban ese ascensor todos los días, en su mente sonó un "click". Así nació la idea de la Torre Stratosphere.

Sería el edificio más alto de Las Vegas, aunque resultó ser un desastre financiero. La Torre Stratosphere supuestamente le costó 200 millones de dólares. En 1993, Stupak no pudo permitirse el lujo de continuar. Dio un paso atrás, y Lyle Berman tomó el mando como propietario.

Stupak se perdió también la gran apertura del Casino. En un viaje en moto con su hijo, sufrió un accidente. Solo se rompió una pierna, pero Stupak quedó muy herido. Cada hueso de su cara se hizo añicos. Uno de sus amigos comentó: "Fue lo peor que haya visto jamás. No había manera de que viviera. Su cabeza se hinchó al tamaño de una pelota de baloncesto".

Durante su lenta recuperación, era visitado de vez en cuando por la cantante Phyllis McGuire, quien solía ser la amante del legendario mafioso de Chicago, Sam Giacana. El Glamour no dejó a Stupak ni siquiera en los malos momentos.

Stupak se recuperó y continuó haciendo grandes planes hasta que una Leucemia acabó con su vida en 2009. Uno de sus planes favoritos era construir una copia del Titanic en Las Vegas. Hubiera sido la metáfora perfecta para la vida de Bob Stupak, ya que, ganara o perdiera, siempre lo hacía todo a lo grande.

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