Una pregunta tonta que nadie se atreve a hacer

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Es una pregunta tonta, tan tonta que nadie se atreve a hacerla en público. Pero en PokerListings nos atrevemos a preguntar y, sobre todo, a responder.

Cuando en medio de una partida de póker decidimos calcular las posibilidades que tenemos de ganar una mano, ¿por qué nunca pensamos en las cartas que pueden tener nuestros adversarios? Pues la respuesta es muy simple, la calculadora no puede operar con datos que desconoce.

Pero tenemos que pensar que ¿y si el jugador que tenemos sentado en frente es el que tiene esa carta que necesitamos para la victoria? Todos estos pequeños detalles, que normalmente no tenemos en cuenta, deberíamos empezar a pensar en ellos.

Pregunta acertada

Esta pregunta es una cuestión muy acertada. Cuando calculamos las posibilidades que tenemos de ganar una mano, lo único que hacemos es la cuenta con los ojos cerrados y no afrontar los problemas que conlleva el cálculo. De esta manera, damos por hecho que las posibilidades de los adversarios no cuentan y esperamos que la mano se resuelva cuanto antes.

La buena noticia es que en todo esto siempre encontramos una excusa para dejar de preocuparnos y “archivar” el problema.

Respuesta estúpida

Tenemos un trío de 6 en el turn y queremos calcular la posibilidad de conseguir el cuarto 6 en el river. Tenemos una sola forma de ganar la partida y ahora es el momento de pensar: ¿Cuántas posibilidades reales tenemos de salir victoriosos?

Lo más normal sería decir que de las 46 cartas que pueden salir en el river, sólo una de todas ellas es la buena para nosotros. Así que definiríamos las posibilidades de victoria de 1 sobre 46.

Ahora, sin embargo, vamos a pensar que la carta que necesitamos está en posesión de uno de nuestros adversarios y dependemos de su jugada. ¿Cómo podemos incorporar esta posibilidad en nuestras estadísticas? 

Supongamos que, en esta mano, las cartas se han repartido entre nueve jugadores. Las dos opciones que existen son:

  1. La carta que necesitamos para ganar está en la baraja. En este caso tenemos 1 posibilidad de 34.
  2. La carta que necesitamos, en este caso un 6, la tiene un adversario. Si esto ocurre nuestras posibilidades son cero.

Las posibilidades de que la carta que nos hace falta la tenga otro jugador son de 18/46, mientras que las de que la carta siga en la baraja son de 34/46.

En resumen, si tenemos en cuenta todas estas variables, la posibilidad de que salga el 6 que nos hace falta es:

P= 1/34 X 35/46 + 0/44 X 18/46 = 1/46

Esto es: (posibilidad de que ganemos si la carta está en la baraja) X (probabilidad de que la carta esté en la baraja) + (posibilidad de que ganemos si la carta la tiene otro jugador) X (posibilidad de que la carta la tenga otro jugador).

Como podemos ver, sólo tenemos 1 posibilidad de 46 de ganar. Una probabilidad que se ha establecido teniendo en cuenta la cantidad de información de la mano con la que contamos. 

Esta posibilidad es bastante sencilla de calcular, aunque en otros muchos casos las cosas no van a ser tan fáciles y los cálculos puedes ser bastantes laboriosos. Sin embargo, el principio es el mismo, hay que ser sensato y no olvidar que al no conocer dónde está la carta que necesitamos los cálculos nunca van a ser exactos. Además, tampoco sabemos nunca qué jugada tienen los demás participantes. Si tuviéramos estos datos, el póker y otros muchos juegos de cartas perderían la emoción.

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