¿No entiendes el sexismo o la misoginia en el poker? Intenta empatía

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Publicado: 21 agosto 2015 / Modificado: 13 junio 2018
creado por: PokerListings.es
publicado en: Blog de PokerListings
Una Chica

Lee Davy nos vuelve a dejar un artículo realmente interesante que dará que hablar. En esta ocasión Lee Davy habla sobre la misoginia y el sexismo en el poker.

El poker es un deporte principalmente masculino ya que la mayoría de sus jugadores y responsables lo son, un hecho que aunque se busque evitarlo puede generar sexismo.

Lee Davy, nuestro compañero experto en el análisis del poker y del entorno que lo rodea expone su punto de vista sobre el sexismo y la misoginia en el mundo del poker, ¡no te lo pierdas!

Por Lee Davy:

La intención de afectar a la felicidad de la mujer en un sentido negativo da lástima.

Yo no estoy seguro al 100% de qué significan realmente misoginia y sexismo, pero voy a intentar entenderlo.

Quiero entenderlo.

Ella me miró

Primero me encontré con Samantha Abernathy cuando trabajaba en el evento World Poker Tour (WPT) de Ámsterdam.

Alguien me comentó que una chica caliente estaba disputando el torneo. Debería comprobarlo, lo comprobé.

Alguien se tiró un pedo mientras estaba mirándola. Ella me miró. Eso “apestó”, me sentí mal.

No es normal para mí decir a otros hacer lo mismo. He estado envuelto en este tipo de comportamiento sin sentido desde el primer día que hablé de sexo con mis amigos.

Torneo

Es todo parte del proceso, es parte de quién soy.

Entonces algo cambió

En uno de mis intentos por entender el sexismo leí Living Dolls: The Return of Sexism (Muñecas vivientes: El retorno del sexismo) de Natasha Walter y multitud de artículos en revistas y periódicos.

Invertiría tiempo en hablar con mi mujer sobre mi aprendizaje, le diría sobre mi frustración de no entender nada, aunque quizá lo que ocurría es que yo no entendía a las mujeres.

Compré un libro llamado Woman: An Intimate Geography (Mujer: Una geografía íntima) en un nuevo intento de entender mejor a las mujeres. Gloria Steinem decía: “nadie que viva con una mujer o cerca de ella debería leer este libro”.

Comencé mi vida con mi madre y crecí con tres hermanas. Me he casado dos veces, he vivido cerca de mujeres, sin duda.

Leí el libro. Aprendí de fibromas (tumores), el prodigioso útero y el magnífico ovario, pero aun así seguía sin aprender nada de mujeres.

Entonces algo cambió, me divorcié. Una mujer me rompió el corazón.

Cuando me enamoré por segunda vez estaba convencido que me mi corazón se volvería a romper. Todavía podía oler el superglue.

En los inicios todo era maravilloso. La química se estrellaba con la química, los sentimientos alcanzaron la supernova, estaba perdido en la lujuria. Finalmente bajé las defensas y mi corazón se volvió débil. No iba a perder esta.

No podía escuchar a nadie más

Escuchar
¿Realmente me estás escuchando? 

Con el tiempo las cosas comenzaron a ir como en la anterior relación. Discutíamos sobre las mismas cosas, había un denominador común: yo.

No sabía cómo comunicarme con una mujer. Como un niño mestizo viviendo en un mundo en el que no gustan los mestizos, había trabajado duro para conseguir que mi voz fuese escuchada.

Había un problema. No podía escuchar a nadie más cuando ellas hablaban.

Leí People Skills de Robert Bolton, Motivational Interviewing de Miller y Rollnick, Non-Violent Communication de Marshall B. Rosenberg y Loving What Is de Byron Katie.

Todos esos libros me ayudaron a entender una cosa: Empatía.

Una vez que aprendí a callarme, a ponerme en los pies de la otra persona y a sentir (a pensar que es lo que esta siente), algo cambió.

Esto es lo que sexismo significa para mí. Esta es la razón por la que no lo entendía. Nunca había tenido empatía.

Mirar más allá: el gimnasio

Cuando miro una sala de poker, veo el mundo a través de mis ojos. Cuando la veo a través de los ojos de una mujer todo se ve de forma diferente.

Sala Amazon
La sala se ve diferente desde los ojos de una mujer.

Hay un montón de hombres que son unos cerdos sexistas. Tienen intenciones, hacen daño. Entonces hay un gran número de hombres como yo que no entienden (que no se percatan) el daño que pueden causar.

Incluso defienden sus derechos causando todavía más dolor, enfado y resentimiento.

Cate Hall escribió un excelente artículo en el que sentí que pedía empatía a los hombres.

Hall escribió: “Cuando digo que la comunidad del poker es ‘sexista’, me refiero a que crea o tolera entornos en los que una proporción importante de mujeres sienten que no son bienvenidas”.

¿Cómo puede un hombre entender cómo se sienten sin empatía?

No mucho después de leer el escrito de Hall fui al gimnasio. Creo que sus palabras estaban en mi mente. Cuando hablas de un entorno que hace que las mujeres se sientan incómodas, no hay mejor ejemplo que el gimnasio.

Una incomodidad complicada

Entras y parece una discoteca. Los pulsos (ritmos) son agresivos. Hay máquinas que dan miedo esparcidas por todos lados.

Gimnasio
¿Has estado antes en el gimnasio?

Naranja, un hombre que da miedo está levantando pesas; venas como templos parece que van a estallar.

Cuando una mujer entra en el gimnasio, todo el mundo la mira fijamente. Solo los hombres lo hacen disimulando. El gimnasio está lleno de espejos, por lo que los hombres podemos “cazar” cada centímetro de tu cuerpo  (y lo hacemos).

No es una escena de Un hombre lobo americano en Londres, típica escena de pub que no es incómoda sino asquerosa, es una incomodidad complicada.

Después de un tiempo en el gimnasio fui a la sauna. Una de las mujeres que estaba allí me acompañó. Le dije que iba a escribir esto y le pregunté su opinión sobre los gimnasios y su entorno. Esto es lo que me dijo:
“Es muy intimidante caminar por el gimnasio. Principalmente si hay hombres trabajando en la zona de pesas. Me gusta usar las pesas, pero cuando las utilizo sé que todo el mundo está mirando mi trasero y es una sensación incómoda”.

“Estoy aquí para trabajar y ver después el resultado en mi cuerpo. No me gusta tener que estar siempre a la defensiva. Si hubiese un gimnasio para mujeres iría allí todos los días. Muchas veces grito en mi mente: ‘deja de mirarme de una p*** vez’”.

¿Cuántos (cuántas) potenciales clientes pierden?

Empecé a pensar en cuantos potenciales clientes pierden debido por una combinación de un entorno intimidatorio y las bombas biológicas que vuelan desde los ojos de los hombres.

Torneos Mujeres
Y todavía nos preguntamos por qué hay torneos solo para mujeres.

Si me preguntas, diría que suena un poco a las salas de poker sobre las que escribió Cate Hall y nos preguntamos por qué hay torneos de poker solo para mujeres.

La profesional del poker Kristy Arnett posteó un video-blog sobre esto. En él dijo: “las mujeres sienten mucha presión”. Los hombres no pueden ver esto si no han desarrollado empatía con las mujeres.

Para ellos es simple: Si te sientas a jugar entonces tienes que aceptarlo.

Arnett comentó: “piensa en tu hija, tu nuera o tu madre. ¿Cómo te sentirías si tu madre estuviese jugando al poker y la gente comenzase a comentar cómo se la ‘apretarían’ y qué cuerpo tiene?”.

Antes de haber despertado un poco en ese sentido, esto habría tenido un efecto en mí, pero no de una forma totalmente positiva. Me habría afectado, pero solo en el sentido de pensar en mi madre tratada de esa forma, lo que habría herido mis sentimientos personales.

Eso no es empatía, eso es pensar en uno mismo.

Deja de picotearme (darme la brasa)

Hay un elevador de coches que se ve desde mi ventana. El tejado parece una tienda local de palomas. Prácticamente todos los días hay una paloma femenina siendo picoteada por dos o tres “machos” paloma.

Todos están intentando llamar su atención. Sienten una urgencia biológica para estar con ella. Hay parte del mundo del macho alfa en ello.

Me he sentado en mesas de poker con amigos que están casados y que a pesar de ser monógamos, claramente tontean con una mujer en la mesa.

Intentan ser el macho alfa. El hombre que consigue atraer más la atención de la mujer es el ganador, nadie se preocupa por cómo se siente la mujer.

Añade alcohol a la mezcla y el nivel de abuso aumenta rápidamente. Dile algo a un hombre sobre eso y su repuesta siempre será: “solo estamos echando unas risas”.

Picotear
¡Deja de darme la brasa!

Las mujeres no tienen oportunidad de ganar. Si se muestran amables, el hombre piensa que tiene una oportunidad y todavía la atosiga más. Si se muestra reacia, el “coyote” piensa que es una frígida sin sentimientos.

Deja de dar la brasa. Imagina que tienes cada día cientos de ojos mirándote fijamente sin descanso, ¿cómo te sentirías?

Otro macho de nuevo

A menudo comentó a mi mujer y a mi hijo que cuando hablo con una mujer puedo ver cómo su actitud e incluso su postura corporal cambian de un estado defensivo a tranquilo y relajado.

Esto ocurre porque ellas tan solo esperan de nuevo otro macho y sus mamarrachadas.

Estamos en la cima de la cadena alimenticia porque somos conscientes y elegimos. Podemos tomar decisiones racionales. Tenemos el control.

Podemos aprender nuevas emociones. Si no puedes entender qué es el sexismo y la misoginia, prueba la empatía. Por el momento funciona conmigo.

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