Cómo tener el control de la mano: Segunda parte

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Ahora que sabes cómo conseguir el control de una mano, vamos a analizar con más detalle cómo este control puede influir en el triunfo y en tus ganancias.

Muchos principiantes piensan que si un jugador sigue apostando es porque tiene una buena mano. Pero esto es un gran error, ya que en muchas ocasiones, cuando finalice la partida, podrás ver como alguno de los jugadores tenía una mano muy débil pero aún así nos ha hecho creer que tenía posibilidades de ganar.

Y esto tiene su lógica porque si creemos que tenemos una mano pobre tiene sentido apostar con cualquier mano porque, como se suele decir, “de perdidos al río”.

Sin embargo, muchos jugadores no son capaces de plantearse el juego de esta manera y de pensar que igual, apostando un poco, también podemos llegar a obtener beneficio (aunque sea muy bajo).

Por ejemplo, tenemos una mano poco rentable pero decidimos que es la situación perfecta para apostar y ponemos en la mesa de juego 75 dólares, sabiendo que nuestro adversario va a hacer una de estas dos cosas:

1.       Subir la apuesta

2.       Continuar en el juego igualando la apuesta

Nuestro contrincante juega ahora por 325 dólares más los 75 que hemos subido. Podemos seguir presionando para intentar que el adversario acabe retirándose y ganar el bote pero esto conlleva seguir tentando a la suerte.

Es un arma de doble filo que puede hacernos ganar o perder la partida.

Aquí es donde empieza a cobrar sentido lo que ya conocemos como “tener el control de la mano”. Al subir la apuesta nos hemos convertido en el “agresor” y hemos mantenido el control.

Pero si el contrincante superara la apuesta que acabamos de hacer perderíamos el control y sería él el que se convertiría en agresor y además, viendo nuestra reacción ante esta situación, obtendría mucha información que le pondría en una ventaja bastante superior respecto a nosotros.

 Sin embargo, si sólo iguala la apuesta, es él que nos está dando información y nosotros los que seguimos siendo los agresores que tienen el control de la mano.

El control es dinero

Muchos principiantes no van a saber dar una respuesta a esta pregunta: ¿si mi adversario tiene un 95% de posibilidades de vencer por las cartas que ha recibido, de qué le sirve tener el control de la mano?

Aunque a corto plazo este jugador ganaría el bote 19 de 20 veces, si analizamos la situación a largo plazo el no tener el control de la mano le hará perder dinero con el paso del tiempo. En el póker hay que valorar el juego desde la perspectiva del presente pero también desde la del futuro.  De esta reflexión se desprende también que lo que hayamos hecho en el pasado está bien para aprender de nuestros errores pero, en el fondo, es irrelevante.

Por ejemplo, apuestas 500 $ en un bote de 10 $ a un color, y otro de los jugadores va all in y aumenta 5 $ más.

El hecho de haber pagado 505 dólares en un bote de estas características significa que estás perdiendo dinero.

Pero en el momento en el que tomas la decisión de apostar también estás incrementando tus posibilidades ganar dinero.

Utilizando este ejemplo podemos decir que todo lo que hemos invertido en el flop se convierte en pasado y, por lo tanto, es irrelevante cuando se juego all in en el turn.

El hecho de que nuestro adversario nos haya dejado mantener el control de la mano es una decisión que influye en el presente y a partir de la cual se toman el resto de iniciativas.

Si nuestro adversario hubiese decidido superar nuestra apuesta, esto nos habría hecho abandonar la partida y las ganancias del pre-flop y del flop habrían sido para nuestro contrincante.

Aunque es posible jugar de formas diferentes, jugar intentando tener el control de la mano hace que también tengas el control del dinero, lo que va a disminuir el riesgo de que tu dinero se evapore en la mesa de juego.

Tampoco hay que olvidar que no es posible mantener el control de todas y cada una de las manos en las que participamos, porque el objetivo también es detectar al jugador que tiene el control, entender qué estrategia ha utilizado para tenerlo y analizar si podemos arrebatárselo de alguna manera.

Cuando tenemos el control hay que utilizarlo de una forma inteligente e intentar mantenerlo durante toda la partida. Cuanto más tiempo inviertas en tener el control, ganarás más dinero y vivirás el juego con menos presión.